El café recién tostado necesita unos días para asentarse. Después entra en su mejor momento: los aromas se abren, el dulzor se vuelve más claro y la preparación es más estable.
Una regla práctica
Intenta abrir tu bolsa entre una y tres semanas después del tueste. Una vez abierta, guárdala bien cerrada, lejos del sol y la humedad.
No hace falta congelar ni refrigerar
Un lugar fresco y seco basta. El refrigerador suma humedad y olores; una despensa cerrada es una opción mucho más amable para los granos.
Compra lo que vas a disfrutar
Una bolsa de 250 gramos permite probar, comparar y mantener el café en buen estado. Cuando encuentres tu favorito, siempre habrá tiempo de pedir otra.
