Un café rico no necesita una rutina complicada. Basta con prestar atención a tres cosas: la proporción, el agua y el tiempo.
Parte por una proporción fácil
Para una taza de filtro, prueba con 15 gramos de café por 250 ml de agua. Si quieres una taza más intensa, agrega un poco de café antes de mover el resto de las variables.
Muele justo antes de preparar
El café molido pierde aroma rápido. Molerlo al momento conserva los aromas dulces y hace que la taza tenga más claridad.
Dale tiempo al agua
Usa agua caliente, pero no hirviendo —unos 92 °C funciona muy bien— y deja que el café se moje parejo antes de servir. Un minuto extra de atención cambia por completo el resultado.
